jueves, 22 de abril de 2010

NEW YORK SOLO




Yo quería verme en New York

rodeado de edificios altos.

Sobre el borde de una acera humeante

intentando brazo en alto

parar a uno de esos taxis amarillos

conducido por un hindú simpático y barbudo.



Yo quería verme en New York

reflejandonos en un Hudson frío,

bajo ese puente que tú  sabes

probablemente ya pisé en mi vida.



Quería verme frente a los Dakota

indagando lo inexplicable

de tanta violencia absurda.

Pero mi miedo a volar

fabrica soldados gigantescos

pacientes e inmovilistas.



Me duelen las caídas junto al Rockefeller Center

tanto, como mi imaginación pregona.


El albero del Central Park

no conoce las huellas de mis zapatos

y en el J.F.K., aviones como abanicos abiertos,

perfectos en multitud de colores,

parecen expuestos para un engaño cómplice.





No, no aseguro

no pisar Queen´s,

ni hacer mi ruta literaria por un Brooklyn

salpicado de palabras mudas.

No me niego a sicotrópicos canallas

anulando voluntades mentales,

despertando sobre la bruma del Empire State.

Sabes que te debo una visita a la isla de Ellis,

aunque sé, que son tantas voluntades perdidas

que ni el ferry a New Jersey

pagaría tantas deudas pendientes.



En Luz de Domingo

me adelantaba al protagonista

enumerando las vistas de esas postales sepias,

como si mostraran algo nuestro

compartido a todo el mundo.

Imagino mi seguridad aérea

entre cajas de cartón húmedo.

No me niegues un paseo por Times Square

¿Te imaginas que no pase la aduana?

Tranquilo, Giulliani ya no rige nuestra ciudad favorita.
 
la que pronto pisaré sin ti, como tanto hubieramos deseado.