
DUBAI.— El rascacielos más alto del mundo, la Burj Dubai y rebautizado como Torre Jalifa, con 828 metros de altura, fue inaugurado ayer por todo lo alto en el emirato de Dubai, con una ceremonia que estuvo llena de luz, música y fuegos artificiales.
La fiesta de apertura buscó alejar la atención internacional de la profunda crisis financiera del emirato del Golfo Pérsico y reencender el optimismo que alimentó su crecimiento.
En la ceremonia de inauguración de la Torre Jalifa, miles de habitantes y turistas atestaron los alrededores del gigante que tiene 164 pisos.
Tras caer la noche, un elaborado espectáculo de fuegos artificiales que se desprendieron de la torre la hizo semejar a un árbol de Navidad colosal.
El gobernante hereditario del emirato de Dubai, Mohammed bin Rashid al Maktoum —en su cuarto año de ascenso en el poder—, develó una placa ubicada en la base del rascacielos, al mismo tiempo que rebautizó la estructura como Torre Jalifa, en honor al presidente de los Emiratos Árabes Unidos, jeque Jalifa bin Sayed al Nahyan.
“El punto más alto del mundo construido por el ser humano debe ser llamado con un gran nombre”, dijo Al Maktum, en referencia al mandatario emiratí.
Los festejos, con seis mil invitados, incluyeron danzas tradicionales del Golfo Pérsico y paracaidistas que aterrizaron cerca de la base del edificio, con equipos con los colores de los Emiratos Árabes Unidos.
El presidente de la empresa de construcción Emaar dijo que la torre de acero y cristal de forma espiral y denominada como ciudad vertical, y que incluye apartamentos y oficinas de lujo, costó mil 500 millones de dólares.
Cabe destacar que en el piso 124 hay un mirador desde el cual se observa todo Dubai. Tiene una mezquita situada en la planta 158. La obra alberga cuatro piscinas, una biblioteca privada y un hotel que fue diseñado por Giorgio Armani. En el desarrollo participaron más de 12 mil obreros, siete mil 500 ingenieros y varias empresas extranjeras, lideradas por la sudcoreana Samsung Corporation.