
Una subasta y un biopic rememoran el mito de Steve McQueen, uno de los actores más controvertidos y admirados de los años 60 y 70.
Su pasión por la velocidad, sus problemas con las drogas y sus tortuosos tres matrimonios, han hecho del protagonista de La Gran Evasión una leyenda que no pasa de moda.Brad Pitt y Daniel Craig se disputan reencarnar al actor en la película basada en la biografia Steve McQueen: Portrait of an American Rebel, escrita por Marshall Terrill. El parecido físico entre Craig y McQueen es evidente, pero lo más probable es que los productores apuesten finalmente por el tirón de Pitt en taquilla.
El biopic se centrará en la carrera hollywoodiense de McQueen desde que en 1956 debutara de la mano de Robert Wise en Marcado por el odio hasta su muerte en México en 1980 por un cáncer de pulmón.McQueen no sólo representa la historia del chico problemático convertido en actor de éxito y de culto. Él fue uno de los hombres más elegantes de los años 60, un sex symbol que encabezaba las listas de los actores más deseados y atractivos de su época.
Apodado The King of Cool, fue un icono del estilo americano de cazadora de cuero, moto y personalidad arrolladora. Es considerado el último de los auténticos hombres del cine americano. Tras escaparse de casa, pasó tres años en un reformatorio. Fue vagabundo, marinero, obrero y marine antes de convertirse en el actor de apariencia viril que se especializó en los géneros duros del séptimo arte: el western y el bélico.McQueen se definió a sí mismo mejor que nadie: "La gente mira en estos ojos de perro apaleado y piensa que soy bueno. No lo soy."Adoraba la velocidad, las motos y los coches.
En el thriller de acción Bullit demostró sus habilidades frente al volante en una de las escenas de persecución más emocionantes de la historia del cine. Conduciendo un Ford Mustang del 67 daba caza a un Dodge Charger del 68 a 100km/h por las calles de San Francisco hasta que el segundo salta en pedazos al colisionar con una gasolinera. Steve insistió en hacer las escenas peligrosas él mismo, aún cuando su aseguradora rehusó cubrir los riesgos.
Ha sido imagen de recientes campañas de BMW, Tag Heuer y del whisky Ballantine's, e inspiración de accesorios de Triumph y Barbour. Hoy se subastan en Nueva York algunos de los objetos personales del actor, como la legendaria moto de 1929 Scott Super Squirrel pintada por Von Dutch, un Rolex Submariner de 1967 o el Heuer Monaco que lució en la película Las 24 horas de Le Mans en 1971. La puja puede alcanzar cifras astronómicas ya que McQueen es pura leyenda.