
Esta costumbre varía en relación con las diversas regiones del país. En Jalisco, se preparan los "aguinaldos" para los niños que son demasiado pequeños como para participar en la piñata, por el riesgo de que les den un golpe con el garrote o bien de que sean lastimados en la trifulca de la piñata por los niños de mayor edad.
Así, los niños que llevaban las "andas" con los peregrinos durante la Posada se convierten en padrinos y madrinas de los más pequeños. Estos niños que fungen como padrinos o madrinas son de hecho auxiliados por sus padres, quienes preparan bolsas de papel llenas de cacahuates, dulces y todo tipo de golosinas para el deleite de los niños más pequeños y que, como dije, no pueden aún sumarse a la tropa que sin medir las consecuencias se abalanza sobre la piñata y su rico contenido cuando es, por fin, reventada de un certero golpe de garrote.
Esto no obsta para que en algunas casas los "aguinaldos" sean dados sin reserva a todos los presentes, sin distinción de edad.
Como ya quedó dicho, en otras partes del país suelen dar un giro diferente al "aguinaldo", como en el caso de Veracruz donde el niño que no presenta su dulce y su "rama". Para poder recolectar los dulces que les serán regalados por las amables personas del barrio, los niños adornan las ramas de algún árbol o planta y van de casa en casa recibiendo el premio respectivo. Típico del sureste