
En México las "Posadas" se realizan los nueve días previos a la Navidad y representan el peregrinar de José y María en busca de alojamiento al presentarse en Belén para dar cumplimiento con el mandato del César, de acudir a la ciudad de su nacimiento para registrarse en el censo.
María, grávida y a punto de dar a luz requiere de un techo con urgencia pero la afluencia de miles de visitantes hacen casi imposible encontrar alojamiento.
En resumen, son rechazados en sus primeros intentos en tanto que en la última casa se les abre la puerta y les ofrecen lugar en un pesebre, la más humilde morada, pero suficiente para que en ella nazca el redentor, Emmanuel. La "Posada" termina en fiesta, cena y baile.
Como en todo lo religioso, existe un significado sutil, místico que no se difunde de manera abierta. Para unos pocos, las "posadas" contienen el reproche soterrado que las primeras "Hakilás" o comunidades cristianas de Tierra Santa -formadas por judíos como Jesús y sus discípulos, por sus padres, José y María, por María de Magdala, José de Arimatea- hacían a sus coetáneos fariseos y saduceos que seguían negándose a ver en Y´shua-Ben-Yusef al Mesías esperado -como hasta la fecha lo hacen los judíos llamados ortodoxos - juzgando que Jesús no podía ser el "Mashiak" porque era un hombre pacífico que incluso hacía las paces con los invasores romanos en vez del líder valeroso que esperaban para librarse de sus tiranos del momento, como antes lo fueron los griegos, los persas, los egipcios y los babilonios.
La fiesta, la cena y el baile representarían la alegría que que surgiría en el corazón de aquellos que aceptasen el Evangelio. En fin, sólo una opinión más.