jueves, 17 de diciembre de 2009

LA NAVIDAD RENUEVA


Llegó . -Oh, ojalá la Navidad durase todo el año, como debería durar- se lamentó Charles Dickens-.


¿A qué se refería Dickens? A la renovación del amor ciertamente . Hacía una invitación a tratar de zambullirse en las cavernas del sentido. A explorar, buscar, excavar. A convertirnos en aquel niño que lleva lo único que puede regalar : la música de su tambor.


Pero, ¿qué es el espíritu de la Navidad? Oíche Chiún, Oíche Chiún, Oíche Chiún(noche de silencio) repite agitado y ansioso el corazón. Pax, pax, pax(paz) surge desde la profundidad del alma. El corazón se encuentra con su propósito , con su sentido , con su razón de ser en el mundo.


¿No has sido testigo tú mismo de la renovada cortesía , la sonrisa benévola y los actos de generosidad en los días de Diciembre? ¿No te pasa que el corazón se obliga a sí mismo a expandirse? Quizás el espíritu de la Navidad consista en que nuestra alma sepa que las cosas, por más bellas que sean, no son más que cosas; que fuimos creados , no siempre para hacer, sino que a veces sólo para ser, escribe Sarah Ban Breathnach .


El espíritu de la Navidad nos recuerda la abundancia que trae a la vida un niño recién nacido y su poder para hacer que las guerras por un momento se detengan; que se piense en perdonar a un amigo; que las familias se reúnan, que se busque con más ahínco el sentido de la vida . La Navidad nos trae el dulce recordatorio de despegar los ojos de la tierra y dirigirlos al cielo. De hacer una pausa para mirar con calma la luz de una estrella.


¿Puedes contemplar la estrella que invita a tu corazón a renovar el amor? he procurado mirarla. Me hace recordar el pesebre y su misterio. Me he dirigido hacia él con mi corazón en silencio . Entonces he recordado la lectura del libro de Susana Tamaro :


"Mientras acomodaba las ovejas sobre su tapete verde, me volvió a la mente otra cosa que te gustaba hacer con el pesebre, un juego que habías inventado tú misma y que nunca te cansabas de repetir. Para Navidad escondías ovejitas. Cuando yo no miraba, tomabas una del rebaño y la ponías en los lugares más impensados. Entonces comenzaba la búsqueda y juntas recorríamos la casa preguntando: -¿Dónde estás, ovejita perdida? Déjate encontrar para que te ponga a salvo" .
-Aquí estoy- responde mi corazón.


- Encuéntrame, Amor, encuéntrame.


¡Feliz Navidad!